El anorak es una chaqueta hecha para los elementos, y la llevan quienes los abrazan. Sus orígenes se remontan siglos atrás al Ártico, donde las comunidades inuit fabricaban sus propias capas resistentes al tiempo con piel de foca o de caribú, pensadas para frenar los vientos cortantes y la nieve incesante. Pero fue en la segunda mitad del siglo XX cuando el anorak, tal como lo reconocemos hoy, se volvió sinónimo de aventura. A principios de los años ochenta era el uniforme del hombre de exterior, el favorito de escaladores, senderistas y de quienes veían el fin de semana no como un momento de descanso, sino de exploración.
Aquel periodo, la edad de oro del senderismo recreativo, fue el de los tejidos robustos, el diseño práctico y una actitud de autosuficiencia. Fue la era de las mochilas de lona resistente, los mapas del Ordnance Survey muy usados y las botas que prometían muchos kilómetros por delante. Los senderistas buscaban lo agreste y lo remoto, y se abrigaban frente a los elementos con equipo tan intencionado como duradero. El anorak, con su capucha protectora, sus bolsillos profundos y su acabado resistente al tiempo, se convirtió en un básico, un compañero tan fiable como un termo de té cargado o un buen calcetín de lana.
El anorak Greenwell es un homenaje a ese espíritu de curiosidad y capacidad. Confeccionado en algodón de tejido denso, ofrece el tipo de resistencia ligera que le va al explorador moderno, ya sea recorriendo calles de ciudad o siguiendo viejos senderos por las colinas. Repele los chubascos y transpira, así que mantiene a raya los elementos sin ahogar el movimiento ni la comodidad. Cuatro amplios bolsillos de fuelle dan sitio de sobra para lo esencial, cuadernos de campo, guantes, una navaja, mientras que un cordón interior permite un ajuste regulable y a medida.
Bautizado en honor a J. Richard Greenwell, el célebre criptozoólogo y explorador, este anorak encarna una determinación callada, la disposición a salir y ver qué hay más allá de la siguiente cresta. Greenwell pasó su vida investigando los grandes misterios del mundo, del Amazonas al Himalaya, en busca de criaturas conocidas y desconocidas, incluido el esquivo Bigfoot. Este anorak honra esa misma curiosidad sin miedo. Es un anorak en el sentido más verdadero: práctico, discreto, hecho para durar. De esas piezas que, como las mejores aventuras, solo mejoran con el tiempo.

