En los primeros días de la aviación, antes del glamur de las exhibiciones aéreas y del rugido de los motores, hubo quienes trabajaron en silencio entre bastidores: probando, construyendo, perfeccionando. Entre ellos estaba Eleanor Lettice Curtis, piloto, ingeniera y pionera, cuya determinación callada ayudó a dar forma a los primeros días de la aviación. El mono Curtis lleva su nombre como homenaje.

La piloto Lettice Curtis con un Spitfire durante la Segunda Guerra Mundial (HarperCollins/PA Wire)
Cortado en algodón de primera y con la ropa de trabajo de finales del siglo XIX como referencia, el mono Curtis está construido con propósito. Resistente, refinado y del todo sin alardes, como suelen ser las mejores herramientas. Un cuello de puntas, un cierre delantero de botones y un cinturón y unos puños regulables: cada detalle pensado para la comodidad y la versatilidad.
Disponible en Caqui y Azul marino oscuro, el mono Curtis se mueve sin esfuerzo entre los días de trabajo y los fines de semana bien aprovechados. Los bolsillos, colocados con criterio en el pecho, los costados y la espalda, mantienen lo esencial a mano, ya estés en el taller o simplemente por ahí.
Igual que la mujer que le da nombre, el mono Curtis no exige atención. Simplemente cumple: con capacidad, en silencio y con gracia.
